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La vida es un viaje. Vamos a hacer la maleta para 2016

CIN SeaviSe acaba el año 2015 y toca elegir qué camino tomamos para éste 2016.

Este es un buen momento para regalarnos 15 minutos para estar con nosotros/as mismos/as y pensar.

Pensar que la vida es un viaje, con idas, venidas, altos, bajos, tortazos y momentos que te elevan a las nubes.

Pensar qué cosas, personas, momentos…metemos en la maleta con la que vamos a entrar al nuevo año.

La vida es un viaje en el que puedes dejarte llevar, por lo que deberías hacer, por lo que esperan de ti, por lo que la sociedad dicta… o puedes ser tú quien dirija tu vida, quien tome las decisiones de hacia dónde voy, cómo y con quien. Siendo protagonista de tu vida, construyéndola!

Este ha sido un año en el que probablemente hayas vivido cosas por las que desearías no haber tenido que pasar.
(Aunque mal de muchos sea consuelo de tontos, es un consuelo saber que ésta frase servirá para el 99´9% de las personas que lean esta entrada  y es importante recordarlo en esos momentos en los que sientes que la vida se ceba contigo.)

Habrás vivido momentos maravillosos que recordarás siempre con una gran sonrisa.

Habrás perdido personas importantes y habrás aparecido en tu vida otras muchas que se convertirán en personas imprescindibles.

Habrás trabajado mucho y habrás tenido tus momentos de relax, de plenitud.

Os invitamos a que os paréis, en éste último día del año a pensar qué queréis meter en la maleta que os lleváis al 2016, qué dirección tomar.

Ponte música, un grupo que te guste, que te relaje y te permita pensar y desconectar y hazte unas cuantas preguntas que te ayuden a descubrir qué quieres.

Piensa si quieres llevarte exceso de trabajo, jornadas laborales interminables, o si prefieres llevarte sencillos momentos con las personas que quieres.
Piensa si quieres llevarte el estrés, la ansiedad, el malestar, el miedo…o prefieres llevarte la tranquilidad, el cariño, las sonrisas y besos.

Éste es el momento perfecto para que escojas aquellas cosas que dibujan en tu cara una gran sonrisa y les agarres fuerte para entrar en 2016, dejando atrás todas esas cosas que te impiden ser feliz.

No vamos a desearte un año 2016 lleno de (solo) momentos maravillosos. Seamos realistas.
Vamos a desearte un año 2016 pilotado por ti. Con cosas malas y buenas. Con aprendizajes, diversión. Con personas que se van, otras que llegan…Vamos a desearte un 2016 en el que seas consciente y responsable de tu vida.

Un 2016 en el que tengas tiempo incluso para pasar por malos momentos, un 2016 que te haga sentir viva/o.

En realidad sí, deseamos que tengas un 2016 de ensueño.

Estamos pasando por la vida sin vivirla

Decrecer

Parar para poder seguir,
callar para poder hablar,
decrecer para poder crecer,
desposeer, para poseer.

¿Trabajar para vivir,
o vivir para trabajar?

Día a día observamos el ritmo frenético de las personas que trabajan aquí, o allí. Día a día tenemos que ver cómo madres y padres sin tiempo para sus hijos/as agradecen el día que pueden salir un poco antes (a la hora) para poder estar con sus familias. Día a día vemos personas cansadas, estresadas, ahogadas en su trabajo… Día a día vemos personas que no viven.
Personas que se desplazan por las calles de forma mecánica, siempre con un destino, siempre con algo que hacer, siempre sin tiempo para mirar alrededor, para disfrutar de los detalles, sin tiempo ni costumbre de mirar a la cara a las personas con las que se cruzan por la calle. Personas que incluso automatizan sus hobbies, porque en esta sociedad no puedes permitirte parar, ni siquiera para coger aire. Personas que no se preguntan ¿Estoy haciendo lo que quiero, o estoy haciendo lo que se supone que debo hacer o lo que la inercia me obliga a seguir haciendo?

Hoy queremos haceros un regalo en forma de texto. Un maravilloso artículo que nos habla de la importancia de vivir despacio. Elogio de la lentitud

“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”

“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”

“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,
de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo
y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos
qué es lo realmente importante.”

“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”

“A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor.
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?

Nos prometieron que la tecnología trabajaría por nosotros y que seríamos más felices, pero hay estadísticas que demuestran que trabajamos 200 horas más al año que en 1970 y la insatisfacción vital y la velocidad definen nuestro tiempo.

Sabemos que no es fácil. No se trata de una elección personal, sino del ritmo socialmente marcado para producir, producir, producir… La forma de trabajar aceptada (pero no por ello poco cuestionada, ¿acaso nos hemos parado a aceptarla?) para poder consumir, consumir, consumir… para poseer.
Para poder hacer un listado de posesiones tangibles, medibles, monetizables… la pregunta es ¿Cuántas experiencias tienes en tu lista? o lo que es más importante: ¿Cuántos días, de tu día a día, pondrías en un lista de experiencias gratificantes? ¿Cuántos días de tu vida (cotidiana) repetirías si pudieses?

Vivimos en un sociedad en la que trabajamos de lunes a viernes (las/os afortunadas/os) sin respirar, sin vivir, sin darnos cuenta, sin pararnos a mirar los detalles, para poder disfrutar “plenamente” los fines de semana, las vacaciones… Convertimos el día a día en un puro trámite para alcanzar, poder permitirnos, merecer los momentos en los que podemos relajarnos, parar, VIVIR (y resulta que pocos/as conseguimos disfrutarlos plenamente)

¿Compensa?
Nosotros/as estamos seguros/as de que no.
No compensa pasar por la vida sin mirar, sin parar… 340 días al año, para vivir 25
No compensa. Estamos tomando, sin decidirlo, el camino equivocado.

Se nos están pasando las pequeñas grandes vivencias, estamos disfrutando de ciudades a las que viajamos, sin disfrutar de la ciudad en la que vivimos. Estamos trabajando para poder hacer regalos a nuestros seres queridos porque no podemos pasar tiempo con ellos.
Estamos pagando comidas en restaurantes, mientras durante la semana comemos solo para sobrevivir.
La prisa nos hace vivir con inercia, la inercia nos hace convertir cada cosa que hacemos en una simple gestión. Y no disfrutamos de las gestiones, disfrutamos de los pequeños placeres, y para disfrutarlos tenemos que tomarnos el tiempo necesario para vivirlos.

Nos estamos olvidando de vivir. Nos estamos olvidando de relacionarnos con otras personas. Estamos viviendo en la superficie de nuestras vidas, y tal vez, cuando nos demos cuenta, sea demasiado tarde.

La hiperactividad actual nos lleva a vivir por inercia, dedicando toda nuestra energía a metas externas que se oxidan con el paso del tiempo y olvidando las cosas importantes de la vida.

Somos esclavos de los horarios, del ruido, del consumo, de la hipoteca y de lo que se espera de nosotros, y eso equivale simplemente a sobrevivir pero no a vivir consciente y responsablemente.

“Lo que denuncio no es la rapidez en si misma, sino que vivimos siempre en el carril rápido y hemos creado una cultura de la prisa donde buscamos hacer cada vez más cosas con cada vez menos tiempo, que hemos generado una especie de DICTADURA SOCIAL que no deja espacio para la pausa, para el silencio, para todas esas cosas que parecen poco productivas. Un mundo tan impaciente y tan frenético que hasta la lentitud la queremos en el acto.”

“La velocidad en si misma no es mala. Lo que es terrible es poner la velocidad, la prisa en un pedestal…Al principio era sólo el terreno laboral pero ahora ha contaminado todas las esferas de nuestras vidas, como si fuera un virus: nuestra forma de comer, de educar a los hijos, las relaciones, el sexo… hasta aceleramos el ocio. Vivimos en una sociedad en que nos enorgullecemos de llenar nuestras agendas hasta límites explosivos”

No podemos ofreceros un cambio en la sociedad, no podemos ofreceros un cambio en los marcos laborales de vuestras empresas. No podemos cambiar mucho, solo vuestra mirada. Para poder ver el mundo con otros ojos, tenemos que saber mirar, a lo simple, a los detalles. Cuando puedas verlos, querrás disfrutarlos.

En Centro de Negocios Seavi queremos gente con tiempo. Gente que deje de trabajar al salir por la puerta de la oficina. Personas que vean crecer y disfruten de sus hijos/as. Personas que vivan. Intensamente. Sin miedo. Con ilusión. Todos los días.

 

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